Durante el puente del 9 de octubre, nuestra comisión volvió a demostrar que ser Falla es mucho más que fiesta y tradiciones. También es compromiso, unión y ganas de mejorar juntos. Por eso, dedicamos estos días a continuar con la remodelación de nuestro casal, ese espacio que es mucho más que un lugar de reunión: es nuestro hogar.
Falleros y falleras de todas las edades se unieron para colaborar, mover, limpiar, pintar y aportar su granito de arena para que nuestra casa luzca mejor que nunca. Entre trabajo, risas y buena compañía, vivimos unas jornadas que reflejan a la perfección el espíritu de Pintor Domingo: cuando hacemos algo juntos, lo hacemos grande.
Estas mejoras son solo el comienzo de un casal que sigue evolucionando, adaptándose a las necesidades de la comisión y preparándose para acoger nuevos momentos, encuentros y vivencias que formarán parte de nuestra historia.
Gracias a todos los que habéis dedicado vuestro tiempo y esfuerzo.










